Soñando frente al mar

Yo ayer soñé que tu ibas a mi lado,
en una luminosa mañanita estival.
Un lirio parecías, escapado
de un vaso de cristal.

Vagábamos sin rumbo, sin destino,
a lo largo de un viejo malecón,
con flores que bordeaban un camino,
sembrado de ilusión.

Era un ambiente suave, perfumado,
en que charlaba quejumbroso el mar.
Era un paisaje susurrante, alado,
difícil de olvidar.

Yo te observaba inquieto, cuidadoso,
admirando tu rostro de mujer,
mientras el mar, abajo, rumoroso,
cantaba su placer.

Quise gritar mi dicha, mi ventura.
Quise reír. Después, quise llorar.
–¿No será esto –pensaba– una locura,
capaz de terminar?

Y fue así. Mi alegría duró poco.
Se fue como las horas al pasar.
Y lamenté no haberme vuelto loco,
para seguir soñando frente al mar.


Azul y Mar