La fé

01Oí silvar al viento que a veces acaricia y que a veces, tempestuoso, lastima.

Escuché el rumor de las olas que, al encresparse, quiebran su furor arrogante y que, resbalando apenas, mueren cansadas sobre la superficie de la playa gris.

Clamé por defenderme del castigo que acecha sobre la tierra negra y que ensombrece las ilusiones de los seres humanos.

Pero sólo me respondió el misterio.

Entonces busqué el refugio de la fe y pude fabricar mi resignación y mi esperanza.


Azul y Mar