Quiero volverte a ver
Tu fuiste una burbuja luminosa brillando al Sol.
Cesó tu risa y te apagaste luego
con la dulce caricia de tu aliento
conjurador de mis eternas dudas.
Te olvidaste de mi?
No se; pero abrazada del Otoño cansado,
te alejaste hacia un mundo de sosiego,
y me quedé como se queda un niño,
sin juguetes, sin luz y sin cariño.
Desde entonces, porfiado,
voy andando por ásperos caminos
en busca de un enigma: tu mirada,
que encendía mi vida.
Aturdido y confuso,
deambulo incierto por incierta ruta.
Me marchita el calor;
me abate el frío.
Escondido en la noche,
abierto al día,
huyo del claroscuro.
Quiero afirmar mi fé.
Contemplo el Cielo,
Y me quedo sin paz y sin consuelo.
Hay sin embargo un fin.
No hay ruta que no tenga destino.
Llora en el río su pesar la nube,
que pulveriza el rayo.
y resbala, sonriendo, escurridiza,
hacia el mar que la acoge en su morada.
Después, el mar se inquieta y se arrebata,
acabando en la orilla, con destellos de plata.
A veces, agotado, me refugio en el sueño.
Luego, despierto, me incorporo y vago.
De mi triste, glacial decaimiento,
me yergo, me revelo, me agiganto;
me torno amable, suave, altivo, duro
y caigo en el dolor y en la congoja
como un enfermizo maltratado, inerte,
que no quiere vivir para volver a verte.