No pidas más
Cuando amanezca el día, admira siempre al Hacedor del Mundo.
Si en el camino de tu lucha dejaste las tinieblas, que el Sol no te deslumbre cuando asomen sus primeros rayos. Ora y acércate a aquel que te brinda calor y que te contempla sin que tu lo observes.
Acepta con humildad lo que te ofrezca el Destino sin reclamar más allá de lo que Él haya puesto al alcance de tus manos.
La creación posee tesoros y tragedias. Cuando lleguen a ti, recíbelas, y ya en la luz, saluda siempre a la vida que llora o que sonríe.