Mi mejor anhelo
Vagaba yo por campos ignorados,
sin fijar una meta ni un destino.
Sólo anhelos frustrados,
encontraba a lo largo del camino.
Pero llegaste tu, dulce bien mío,
paraíso de luz y de bondad;
gotita de rocío,
de limpia, meridiana claridad.
En ti yo hallé la máxima ventura,
y hasta el refugio de todos mis temores.
Fuiste algo más: canción de medio día,
fuente de inspiración en mi desvelo,
compañera de que antes carecía,
candor y magia, plenitud, consuelo.
Pero duraste poco. Te ausentaste muy lejos,
donde viven los ángeles con Dios,
y hoy mis recuerdos viejos,
exaltan la ventura de los dos.
Que aún vivo resignado, no lo ignoro.
Pienso sólo en la ruta que seguiste.
Ni sonrío ni lloro,
pero anhelo marchar a donde fuiste.