Mariposas de Luz
Que el Sol que nos alumbra es bola roja,
en que la luz se aloja,
como pecado en flor,
como llama encendida de rabioso color,
nadie lo duda
porque es verdad desnuda.
Que dirija los Mundos planetarios,
distantes, milenarios,
en sus inmensos viajes siderales,
sin luchas ni rivales,
en expresión que todos tratamos de entender,
es cosa que yo nunca llegaré a comprender.
Mas, cuando observo atónito, aturdido,
errante y confundido,
el panorama incierto del incierto camino,
en que todos se agitan en pos de su Destino,
vagando sobre un Mundo,
resignado y profundo,
pienso que puedo compararme apenas,
juguete de mis dudas, esclavo de mis penas,
con aquellas plateadas mariposas,
humildes, misteriosas,
que dan vueltas,
y vueltas,
ingenuas, revoltosas,
ciegas al bien y al mal,
para acabar sus días,
de extrañas alegrías,
frente al fuego asesino de un fanal.