Los lirios blancos
Yo siempre recuerdo aquellos lirios blancos
en los que reinaban sus sueños de amor.
Limpios, candorosos,
tenues y armoniosos,
en los lirios blancos
había mensajes de luz y color.
En los lirios blancos
había sonrisa de niño,
blancura de armiño;
frescura impoluta de blanco percal,
y augusta y serena dulzura virginal.
En los lirios blancos
había pudor de doncella,
ruborosa y bella,
y había blancura,
tan alba y tan pura
como la ternura
maternal.
En los lirios blancos
que vivió su vida
de dulce y temprana claridad florida,
no había perfume insinuante;
no había fulgor insultante,
ni altivez ni orgullo ni gesto marcial;
había prestancia de cisne imperial,
y también había tristeza elegante y formal.
Pero en esos lirios, sencillos y blancos,
al final sólo hubo palidez, quebranto,
amargura y mueca que se quiebra en llanto
con angustia tal,
que casi expresaban la imagen incierta de un sueño invernal.
Pobres lirios blancos que hicieron su vida
de virgen dormida!
Se fueron con ella sin miedo y sin ruido,
como nubes blancas que surcan el Eter fluido,
dejando tan solo en mi queja glacial.
el triste recuerdo de aquella su blanca dulzura
y de su ternura
maternal….