Estás correspondido…

Te quejaste una vez porque tu hijo no había correspondido a tus desvelos.

Lo trajiste para entregarlo al eterno disfrute de un vivir placentero?

Mientras tu gozabas cuando pisó la tierra, él, en cambio, lloró.

Después, lo encadenaste con normas y dictados para ponerlo, al fin, en el verde tapete del Destino. Y sonrió cuando alguna vez logró escapar al flagelo del dolor eterno.

Pero tu querías seguir gozando cuando él, en cambio, comenzaba a sufrir.

No habría resultado mejor que trataras siempre de aliviar la dureza de su lucha…?

Nada de esto hará cambiar el íntimo sentido de tu queja. Pero, consuélate. Cuando estés para concluir el cuadro que empezaste a pintar algún día, él, inexorablemente, repetirá tu reclamo…


Azul y Mar