El refugio
¿Quien puso en mi caminar la tortura,
que yo, al vivir, no pude imaginar?
¿Quien me trajo a esta ruta de locura,
de riesgo y de pesar?
En el ancho camino solitario,
por donde todos van,
me siento a veces ser imaginario,
como aquellos que fueron y que no volverán.
No me entusiasma el Mundo en que camino.
No me alienta el placer, que aprecio poco.
Apenas si prosigo mi destino,
no se si como cuerdo o como loco.
Alguna vez sonrío, alegremente,
y gozo, imaginando que vencí
para caer, después, ya tristemente,
con dolor que antes nunca conocí.
Me seduce el amor, fuente gloriosa,
de la que nace todo amanecer,
y me aterra el dolor, ruta escabrosa,
que termina en oscuro anochecer.
¿Será que estoy viviendo y que aun aliento?
¿Será que he retornado y voy andando?
¿Será que en el camino polvoriento,
entre dolor y risas voy rodando?…
No se lo que será. Vivo aturdido,
sin encontrar precisa dirección,
para poner al fin, casi vencido,
en un supremo Ser, mi salvación…