Crepúsculo

Una mañana el soñador se despertó soñando que el Sol lo acariciaba con sus destellos de oro.

Vuelto a la vida, poco a poco y sin advertirlo casi, cayó en el débil abrazo de la tarde.

Tiempo después, inquieto, quiso prenderse de los rayos de luz que huían de su incierto camino; pero, cansado al fin, concluyó por perderse en las tinieblas…


Azul y Mar