Aquella tarde gris
Aquella tarde gris,
me miró con sus ojos expresivos,
y me habló con dulzura, tiernamente,
y tuve miedo aquella tarde gris.
Y sus ojos cautivos,
ya cansados,
queda, muy quedamente,
me dijeron mil cosas en silencio,
rememorando tiempos ya pasados,
con claridad que ahora reverencio.
¿Qué cosas me dijeron?
¿De qué cosas charlaron?
De mil cosas hermosas que se fueron
y en que late el recuerdo que dejaron.
No te ausentes -me dijo- Tengo frío.
En su coche lujoso,
ya se marchó el Estío,
radiante, seductor y luminoso…
Ya el Otoño llegó. Sus hojas tristes,
cantaron, sigilosas, su canción,
llevándose aquel beso que me diste,
con miedo y con pasión.
No te retires. Quédate a mi lado.
No te alejes de mi que aún quiero verte,
con tus aires de viejo enamorado,
que me hicieron quererte.
No te alejes de mi. Ya volvió el frío.
Dame un beso final, intenso y fuerte.
Dame un beso final, dulce amor mío,
que ya llegó el Invierno con sus brisas de muerte.